Espejismos

10:19


Otra vez en el desierto. Asándonos de calor, sin rumbo fijo ni dos gotas de agua que tirarnos al gaznate. Con la BSO de Lawrence de Arabia de fondo, el Valencia salió del Camp Nou con la boca llena de arena intentándonos convencer de que meter dos goles en feudo catalán quita la sed a cualquiera. “Hoy si hemos querido competir”, decía Voro. No estoy de acuerdo, pero aunque fuera verdad, la realidad es que ya nos da igual a todos porque a diez jornadas del final, nos sobran dedos de la mano para contar en cuantas sí han querido competir. Eso si, seguro que después de cantarle las cuarenta a Murthy la crónica de la web del club destaca la gesta de haber perdido 4-2, no vaya a ser que el Bakkali de turno se ofenda. Poquet a poquet. 

Al Barça le bastaron dos minutos para encontrar el eslabón roto de la defensa. Ayer podías meterle a Garay todo el zoco de Marrakech a su espalda, con sus alfombras, vajillas y mercaderes ofreciendo camellos por rubias que él no se hubiera enterado. Suárez se paseó en ese inmenso espacio como uruguayo por su casa y acabó reventando un sistema defensivo cuya mayor indicación consiste en que Mangala salve los platos rotos. El francés es de los pocos que da la cara y después de meterla literalmente entre la defensa blaugrana para enseñarnos la cantimplora, le dejó todo el espacio a Luisito para que fuera él el que se pegara el chapuzón. Es penalti, clarísimo. Y roja. Dejad de llorar, no vale la pena. Ya perdíamos de uno, con diez sobre el campo y el argentino sin espalda como referencia defensiva. La segunda parte prometía. 
Entonces apareció Munir, y la metió, para variar. El canterano del Barça pilló a sus ex-compañeros enfilando el vestuario y aprovechó un balón de Gayà a la contra para meterse a su afición en el bolsillo. El hispano-marroquí alzó las manos en señal de perdón buscando la redención del estadio que le vio crecer. También debió pedir disculpas por los dos mano a mano que falló. Miento, no llegó a tirar a puerta. Nos reímos del Alcácer, pero ya le gustaría a Munir tener 1/4 del olfato goleador que tiene (o tenía) el valenciano. A día de hoy creo que ya ha quedado suficientemente demostrado que el “nou nou” no fue un buen movimiento de mercado. Si es que nuestro Suso Garcia Pitarch se hacía de querer. Me pregunto si estará esquiando…

Al inicio de la segunda, Alves nos mostró sus dos caras. Tiró de reflejos para negarle el gol a Neymar y dejó que Messi le colara el tercero por su palo. Dos minutos para definir a nuestro meta brasileño. A partir de ahí se dedicaron a bañarnos. De arriba a abajo. De un lado a otro del área. Ahora te hago un cañito y te la coloco en la escuadra. Si esta no entra, en un minuto tengo otra. El Valencia se encontró totalmente desbordado. Con uno menos fue completamente incapaz de plantar cara a un equipo que encontró los espacios que quiso cuando quiso, y que inexplicablemente mantenía a sus defensa (Umtiti-Piqué) a la misma altura que el día de la remontada a Emery. Cada vez que Parejo-Soler eran capaces de recibir con espacio tenían campo para visualizar un pase decente a la espalda de los de Luis Enrique. La fragilidad defensiva de los blaugrana fue el espejismo que permitió a los de Voro enseñarnos agua donde solo había arena. Además nos metió gol André Gomes. Una tarde redonda. 

Nos quedan dos meses de aguantarnos, de comer arena a puñados y de vagar por los campos de Primera sin una brújula que nos guíe el camino. No hay nada peor en esta vida que no tener objetivos. O empezamos a construirlos de cara al año que viene, o seguiremos sin ver la cal por ninguna parte. Que no os vendan espejismos.

- Yeray Fita (@YerayFN)

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